Un extraño ser prehistórico volador que surca los cielos Africa

En lo profundo de África Central, concretamente en Zambia, se habla de una criatura que sobrevuela las extensas zonas pantanosas del Jiundú, tiene un largo pico lleno de dientes afilados similares a los de un cocodrilo y carece de plumas, la cual es llamada por los nativos, por su costumbre de hacer volcar las barcas de los pescadores, Kongamato.

 En 1923 el explorador Frank H. Melland captó la atención de propios y extraños al recopilar y publicar testimonios sobre éste críptido en su libro In Witchbound África, donde encontramos la descripción física detallada del animal hecha por los nativos, quienes también hablaron sobre su carácter sumamente hostil describiéndolo como una criatura maligna, inclusive, refiriéndose a éste peor que un león o un elefante testarudo. Melland hace mención acerca de las condiciones geográficas que hacen del lugar un sitio idóneo para que el Kongamato habitase. A lo largo de la investigación, el explorador mostró a los oriundos imágenes de diferentes especies de murciélagos, lo que causó una respuesta negativa e indiferente, sin embargo su sorpresa fue tal cuando éstos reaccionaron ante la ilustración de un pterodáctilo gritando <¡Kongamato!> con sumo terror.

La gente nativa de esta provincia lleva amuletos llamados muchi wa kongamato para protegerse, de lo que llaman demonio alado, mientras pescan entre los ríos de la zona. Es notable el respeto y sobre todo miedo que guardan los habitantes del lugar ante este misterioso animal.

La fabulosa “leyenda del Kongamato” se vio alimentada con supuestos avistamientos postreros. En 1956 un ingeniero, mientras llevaba a cabo una construcción en Zambia, logró ver dos criaturas aladas  volando en círculos como acechando a los trabajadores del complejo, las criaturas fueron descritas como prehistóricas, con una envergadura de aproximadamente un metro de largo en sus alas y con un intimidante pico. Un año después, arribó al hospital un hombre con una profunda herida en su pecho, en cuanto fue interrogado dijo haber sido víctima de un pájaro gigante. Los médicos pidieron al joven ilustrar al animal, en cuanto él dejó ver el dibujo, los médicos y enfermeros se asombraron al ver la similitud entre éste y un pterodáctilo.

 En 1958, el periodista y científico Mauricio Burton escribió en el Illustarted London News que había múltiples informes de África sobre una criatura similar al pterodáctilo, con la especulación de que los pantanos del lago Banweulu podrían ser uno de sus hábitats. También señaló la posibilidad de su existencia debido a la reciente captura de un Celacanto, criatura contemporánea del pterodáctilo que se creía extinta hasta 1938, en las costas orientales del continente africano.

Tras varias excursiones fallidas, en 1988 el explorador Roy P. Mackal lanzó una expedición sobre algunas regiones de Namibia y Zambia. Mackal no pudo ver con sus propios ojos a la bestia alada, sin embargo James Kosi (Un miembro de la expedición encabezada por Roy Mackal) asegura haber visto una silueta en el cielo y la detalla comparándola como un papalote de gran tamaño, la cual pudo o no haber sido el famoso Kongamato.

Ya en el siglo actual, en el año 2010 se llevó a cabo una expedición por las ciénagas del Banweulu y hacia el oeste de Camerún donde los nativos describen a un ser nocturno volador de gran tamaño al cual le llaman Olitau presuntamente el mismo que el Kongamato. Durante la expedición se hicieron vigilias nocturnas pero no se obtuvieron pruebas fehacientes sobre la existencia del sauro.

No se sabe realmente qué hay detrás del Kongamato, algunos piensan que puede ser una cigüeña picozapato, aunque hasta la fecha no se han registrado casos de ataques a personas además de que no son una especia endémica de la región. El enigma del Kongamato continúa. Hay quienes creen que, detrás de este misterioso ser alado que surca los cielos africanos, están los antiguos saurios voladores, pero pondremos un poco de lógica y, aunque atractiva, dejaremos esa posibilidad a los más soñadores.

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