‘The Blob’, el viscoso organismo unicelular que no es animal, ni hongo… pero es capaz de resolver problemas

Uno de los entes más increíbles de nuestro planeta también es uno de los más enigmáticos que nunca antes hayamos descubierto. Llegó a la Tierra unos 500 años antes de que el ser humano y, a día de hoy, continúa sin saberse de qué se trata exactamente. Sus impresionantes características lo convierten en un elemento digno de las mejores novelas de misterio, pero es completamente real: así es el ‘physarum polycephalum‘, más conocido como ‘blob’.

Se trata de un elemento que no tiene boca, no tiene brazos, no tiene piernas, ni cerebro… pero es capaz de detectar alimento, de moverse y de aprender de cada uno de las decisiones que toma. Los científicos no tienen claro de qué se trata exactamente, pues no es una planta, ni un animal, ni un hongo, aunque tiene comportamientos de los tres y, por si fuera poco, si lo cortas por la mitad, vuelve a recuperar su forma original en poco menos de 120 segundos.

La traducción literal de ‘physarum polycephalum’ es ‘moho de muchas cabezas’, y, a día de hoy, continúa siendo todo un misterio. Ningún científico ha sido capaz de explicar por qué es capaz de regenerarse o cómo es capaz de desplazarse. Pero aún más fascinante es tratar de explicar por qué este organismo es capaz de retener información y de modificar su forma de moverse, teniendo en cuenta los resultados de experiencias pasadas.

Es capaz de memorizar, es capaz de adaptar su comportamiento, es capaz de resolver problemas, de moverse alrededor de un laberinto, de buscar soluciones de optimización, de comportarse un poco como un animal”, aseguró Bruno David, el director del Zoológico de París, donde se encuentra expuesto desde este fin de semana uno de estos organismos. Así, está considerado como uno de los grandes misterios de la naturaleza.

Se sabe que este organismo unicelular es capaz de desplazarse gracias a los pseudópodos, una extensión de su cuerpo, y que se reproduce por liberación de esporas. Sin embargo, es imposible definir su sexo, pues los expertos han sido capaces de encontrar más de 700 tipos de órganos sexuales en los diferentes especímenes que han analizado. Por si fuera poco, es capaz de fusionarse con otros ‘blob’ y de hibernar -secándose por completo- para protegerse de otros depredadores.

“El blob es realmente una de las cosas más extraordinarias que viven en la Tierra hoy en día, es uno de los misterios de la naturaleza. Ha estado aquí durante millones de años, y todavía no se sabe muy bien lo que es. No se sabe muy bien si se trata de un animal, si se trata de un hongo o si es algo entre los dos”, afirma el propio David. Es más, puede sufrir calor extremo durante algunos minutos y, poco después, volver a regenerarse como si nada.

De hecho, el sobrenombre viene dado por una película homónima de Steve McQueen (1958), en la que el protagonista se encuentra con una extraña forma de vida alienígena de la que no comprende su comportamiento y que es capaz de adueñarse de todo lo que encuentra a su paso. El ‘blob’ real no es tan maligno, pero sí tiene un comportamiento extraño que, a día de hoy, ha sido imposible de desentrañar. Pero, mientras, sigue fascinando a los científicos.

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