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¿Sabías Qué es el Mecanismo de Antikythera?

El mecanismo de Antikythera o Anticitera adaptado al idioma español, es uno de los descubrimientos más fascinantes e importantes de la historia de la humanidad.

Se trata de la primera computadora analógica o mecánica creada por el hombre, la cual se cree que data de fechas antes de la era cristiana, entre 70 y 60 antes de Cristo, aunque este cálculo aún no es algo oficial, pues para algunos resulta desconcertante que un aparato tan sofisticado haya existido en aquellas épocas.

1902 fue el año en que este artefacto fue descubierto “por accidente” cuando un grupo de buzos buscaba esponjas marinas en la isla griega de Anticitera. Su objetivo fue interrumpido por el descubrimiento de valiosos tesoros griegos en estatuas de cobre y mármol, pero lo que más llamó la atención fue esta ingeniosa y muy rara máquina. Incluso se llegó a creer que fue parte de un naufragio suscitado muchos años después y que por coincidencia se alojó en el mismo sitio junto a las esculturas mencionadas. Pero los estudios tan minuciosos coincidían en que no se trataba de un artefacto moderno. A partir de ese momento, nadie se imaginaba lo que estaba por venir.

Fragmento principal del mecanismo de Antikythera. / Este archivo se encuentra bajo la licencia Creative Commons Genérica de Atribución/Compartir-Igual 3.0.

Ha llevado décadas descifrar el significado de este mecanismo. Se ha requerido de expertos en diversas áreas para que analicen minuciosamente cada una de las piezas y sus características, tanto físicas como numéricas.

Al inicio de su hallazgo solo fue considerado un artefacto extraño e incompleto que había sido marcado por el paso del tiempo. Pero tras el tiempo dedicado, se observó que en las piezas había marcas de algo que podría ser más complejo de lo que parecía.

Se descubrió que en su interior se albergaban 27 ruedas de engranaje, pero lo que no sabían, es que cada dato numérico que se ahí se exponía, tenía un porqué.

Lo más sorprendente es que tuvieron que pasar alrededor de 1,500 años para que un artefacto parecido al mecanismo de Anticitera se diera a conocer. Es decir, los mecanismos de engranaje se construyeron y se dieron a conocer públicamente como parte de los relojes de la catedral medieval muchísimos años después, por lo que se podría pensar que si este invento adelantado a su época se hubiese exhibido en aquel entonces, la tecnología hoy en día sería otra; hablamos de algo mucho más avanzado de lo que tenemos en estos momentos. Los científicos involucrados en su análisis coincidían en que esta máquina fue creada por una mente brillante.

Se cree que esta creación estaba protegida por una caja de madera, pero el material no pudo resistir a los elementos del agua. Además de los engranajes de bronce, se hallaron inscripciones en varias piezas y se contabilizaron los dientes de cada rueda, además de que se tomaron imágenes con rayos X y rayos gamma de las piezas. Las cifras que se obtuvieron fueron 127 y 235 dientes. Tales denominaciones tenían una gran importancia para los antiguos griegos.

Se sabe que los griegos fueron parte de una cultura muy adelantada a sus tiempos. Conocían sobre los movimientos de la Luna y del universo en general más que cualquier otra comunidad en el mundo. Sabían calcular distancias y circunferencias, además de que se adelantaban a sucesos astronómicos como los eclipses gracias a sus cálculos y artefactos creados.

Efectivamente, la cifra 235 tenía relación con los ciclos lunares, pues en uno de los fragmentos encontraron el ciclo metónico. Este ciclo se constituye por 19 años solares o 235 meses lunares. La Luna, sin duda, era el cuerpo celeste del que podían obtener más información sobre cómo funcionaba el universo y de qué manera involucraba a la Tierra. Por su parte, el 127 sirvió para entender otra función relacionada con la Luna y nuestro planeta.

El 223 fue otro número que se obtuvo de los engranajes de otra de las ruedas. Los primeros astrónomos descubrieron que tras 223 lunas después de un eclipse, indicaban que muy probablemente se suscitaría otro nuevamente.

Por si fuera poco, los restos en la parte frontal indicaban que había sido diseñado un planetario donde la Tierra iba al centro y 5 planetas se movían a su alrededor. Un anillo exterior está marcado con los días del calendario egipcio de 365 días, pero un anillo interior marca los signos griegos del zodiaco, dividido en grados. A pesar de esta información, se desconoce el propósito exacto del mecanismo.

La parte lateral contenía un botón que al girarlo se accionaba la función de varios engranajes colocados sobre 10 ejes, que a su vez ponían en funcionamiento las manecillas de los círculos del zodiaco y del calendario egipcio. El objetivo era que al rotar el anillo del calendario egipcio, coincidiera con los puntos del zodiaco actual. De igual manera, la acción de girar una pequeña manivela (que hoy en día está extraviada) causaría la rotación de todos los engranajes del mecanismo entero, lo que daría como resultado un cálculo simultáneo de la posición del Sol y la Luna, las fases lunares, los eclipses y muy probablemente las ubicaciones de los planetas.

Vista trasera del fragmento principal. / Este archivo se encuentra bajo la licencia Creative Commons Genérica de Atribución/Compartir-Igual 3.0.

En resumen, el mecanismo de Anticitera podía predecir el futuro de los eclipses (con hasta 19 años de antelación) con base a los movimientos lunares con los de la Tierra. No solo predecía la fecha de llegada, sino incluso la hora, la dirección de la sombra creada y hasta el color que tendría la Luna. Las teorías de los grandes sabios de tiempo atrás fueron plasmadas mecánicamente en este aparato, pero lo sorprendente fue la innovación en su elaboración y el uso de engranajes de bronce. Desde luego fue un trabajo delicadamente planeado que debió ocupar mucho tiempo e ingenio.

Ya en tiempos más modernos, se han realizado diversos intentos para recrear lo que quizá fue la estructura original. Michael Wright, el equipo de Evans, Carman y Thorndike, así como Freeth y Jones fueron algunos científicos que construyeron modelos que contenían las partes conocidas del mecanismo, pero también simulaban el sistema planetario de la cara frontal.

¿Quién creo el mecanismo de Anticitera?
El creador de esta genialidad humana es un misterio, pero con base a inventos previamente elaborados, se pudo tener una idea sobre el autor de dicha tecnología adelantada. Todo indicaba que se trataba de un habitante de Siracusa, muy bien conocido por ser el más brillante matemático, ingeniero, físico, inventor y astrónomo de la época: Arquímedes.

Arquímedes, quien fuera uno de los científicos más importantes de la antigüedad clásica, ya había realizado cálculos importantes como la distancia que existe hacia la Luna, el volumen de una esfera, además de derivar una aproximación precisa de pi, explicar los inicios de la palanca y diseñar máquinas totalmente innovadoras. Es por ello que con todos esos conocimientos que solo él conocía a la perfección, existe mucha probabilidad de que haya sido el diseñador y creador del mecanismo de Antikythera o Anticitera.

Ante la caída del imperio Griego, gran parte de la tecnología alcanzada y numerosos proyectos no culminados se perdieron durante las batallas. Solo algunos conocimientos fueron llevados a otras latitudes donde fueron retomados y aprovechados; no obstante, se cree que varios inventos brillantes como el mecanismo de Anticitera podrían estar sepultados o fragmentados en diversos sitios en espera de ser descubiertos.

Tan importante ha sido el hallazgo del mecanismo de Antikythera hasta nuestros días, que en 2017 Google le dedicó un doodle.

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