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¿Quieres saber quien fuiste en tus vidas pasadas?

La idea de que las personas nacen y reencarnan, que todos hemos tenido vidas pasadas, se remonta al menos a 3.000 años atrás. Podemos encontrar menciones sobre el tema se pueden encontrar en las antiguas tradiciones de la India, Grecia y los druidas, además de que la reencarnación es un tema común entre las filosofías de la Nueva Era. Quienes creen en la reencarnación dicen que se pueden encontrar “pistas” sobre nuestras vidas pasadas en nuestros sueños, nuestros cuerpos y nuestras almas.

En pocas palabras, la reencarnación es “el concepto religioso o filosófico” de que el alma o el espíritu, después de la muerte biológica, comienza una nueva vida en un nuevo cuerpo que puede ser humano, animal o espiritual, dependiendo de la calidad moral de las acciones de la vida anterior. Esta doctrina es un principio central de las religiones indias. También es una creencia común de varias religiones antiguas y modernas, tales como el espiritismo, la teosofía, y Eckankar y se encuentra en muchas sociedades indígenas de todo el mundo, en lugares como Siberia, África Occidental, Norteamérica y Australia. Por lo que, si cualquier persona logra acceder a sus vidas pasadas, tendría una cantidad incalculable de conocimiento.

Entonces, ¿existe realmente la reencarnación? Hay muchos signos que demuestran que “Sí”. Podrían ser afinidad por la cultura extranjera, dolores inexplicables que los médicos no han podido explicar o extrañas marcas de nacimiento. También hay que decir que estas evidencias pueden ser explicados por la lógica y racionalidad. Tenerlos en tu vida no significa necesariamente que puedan atribuirse a una vida pasada. Sin embargo, esto no quita la posibilidad de que todos hemos vivido antes y volveremos a vivir después de nuestra muerte física. ¿Quieres saber quién eras en tu vida pasada? A continuación, tienes una guía de como acceder a toda esa información oculta en tu interior.

Prepárate: Ponte cómodo. Ajusta la temperatura de la habitación. Ajusta las cortinas de tus ventanas para que no entre demasiada luz. Intenta quitar toda fuente de ruido, como la televisión, la radio, tu teléfono móvil, etc. Necesitas estar en silencio para relajarte.

Relaja tu mente: Es hora de encontrar un lugar de calma interior. Siéntate cómodamente en la habitación que has preparado. Asegúrate de no tener hambre o distraerte fácilmente con cualquier cosa.

Relaja tu cuerpo: Escoge una postura en concreto, como acostarte cómodamente en tu cama, en una silla o en el suelo. Antes de comenzar tu viaje, tomate un momento para relajarte y descansar.

Protégete: Es esencial que des este paso, ya que te abrirás a la energía espiritual. Asegúrate de pon limpiar cualquier energía negativa. Para comenzar, cierra los ojos y asegúrate de estar cómodo. Acuéstate boca arriba, con las manos a los lados, y protégete visualizando una luz a tu alrededor. Obsérvalo mediante el ojo de tu mente moviéndote lentamente hacia arriba y cubriendo todo tu cuerpo, desde tus pies, piernas, rodillas, muslos, torso y brazos, cuello y cara hasta la coronilla. Recuerda que esta luz blanca te protege de todas las influencias negativas. Representa el amor, el calor y la iluminación en una deslumbrante neblina a tu alrededor, que te cubre con su brillante luz. Siente su calor e invítalo a limpiarte energéticamente.

Repítete a tí mismo, ya sea con palabras o con intención: “Estoy respirando una poderosa energía protectora. Esta energía está construyendo un aura de protección a mi alrededor. Esta aura me protege en todo momento en todos los sentidos”. Di esto cinco veces con cinco inhalaciones.

Después, concéntrate en visualizar y sentir la energía, haciéndola más brillante y más poderosa mientras te enfocas en ella. Usa el color que se te ocurra para la luz y repite hasta que te sientas tranquilo, cómodo y listo para dar el siguiente paso. No hay prisa.

Comienza tu viaje: Usarás la herramienta de visualización. Imagínate en un pasillo largo, con una gran puerta al final. Mira este pasillo con el mayor detalle posible, lo que se te ocurra, sin importar de qué color sea, de qué esté hecho, el diseño, si está decorado o no, todo depende de ti. Constrúyelo con tu mente, pero asegúrate de recordarlo. Lo usarás cada vez que busques una vida pasada. Imagina este pasillo con la expectativa de que cuando llegues al final, cuando llegues a la puerta grande y gires el pomo, descubrirás una vida pasada.

Pasa por el pasillo: Haz que cada paso cuente. Coge todos y cada uno de ellos con un propósito y concéntrese en los pasos. Observa cómo tus pies tocan el suelo, visualizando cada aspecto de tu viaje a medida que te acercas a la puerta al final del pasillo. Visualiza este lugar con todos sus sentidos, desde el olor de la habitación hasta los sonidos de tu entorno. Cuando llegues al final (después de tomarte tu tiempo), gira el pomo de la puerta. Obsérvate haciéndolo y concéntrate de nuevo en esta acción con mucho cuidado. Ten en cuenta la textura del pomo, el sonido del mecanismo al girarlo y su color. Cuando estés preparado, respira hondo y empuja suavemente la puerta.

Bienvenido a una vida pasada: No importa lo que veas cuando abras la puerta, acéptala como algo de tus planos de existencia anteriores. Nuevamente, no importa lo que sea, ya sea un color simple o una escena completa. Recuerda que es solo el principio. Comienza a construir sobre esto. Siéntalo. Mantén las imágenes en tu mente y ábrete, aceptando todo lo que surja en tu mente. El color podría fusionarse en un objeto específico, como una manta o una pared. La escena puede evolucionar a medida que profundizas en tu visión y te da pistas sobre cuándo y dónde estás. Podrías estar pensando que estás imaginando cosas en este momento, pero realmente debes creer que estás recordando una vida pasada.

Se paciente: Ahora es momento de reenfocar tu mente aún más. Piensa en un tema específico que siempre te haya gustado, ya sea un pasatiempo, habilidad o destino. Hazte estas preguntas: “¿Por qué me gusta esto? ¿Puede estar relacionado con vidas pasadas?» Una vez que hayas recordado algo, incluso si es solo un pequeño detalle, puedes pasar al siguiente paso.

Acepta lo que ves: La aceptación de lo que experimentas es absolutamente clave. En este punto, la duda puede ser realmente un problema. “¿Estoy realmente experimentando el pasado, o solo estoy inventando cosas?” Por supuesto, en algunas ocasiones, podrías estar imaginando situaciones. Sin embargo, esto es parte del proceso. Estas visiones casi siempre tienen una parte de verdad. Solo los sabrás cuando hayas realizado un número significativo de meditaciones de vidas pasadas, y comiences a ver patrones y detalles repetidos una y otra vez.

Y si no te gusta lo que viste, claramente no hay nada que puedas hacer para alterar las vidas que ya has vivido. Está completamente en el pasado. Mientras tanto, debes elegir creer que lo que ves es real; si no lo haces, nunca llegarás a ninguna parte. Tu mente analítica simplemente derribará cada imagen como producto de tu imaginación hiperactiva.

Regresa al presente: Este paso generalmente ocurre solo. Se vuelve agotador mantener esta visualización. Deja que se desvanezca cuando sea necesario. Esto sucederá cuando las imágenes dejen de aparecer o cuando tu mente racional regrese. Este es el punto cuando debes abrir los ojos y permanecer en el presente. Pero recuerda que también puedes controlar el regreso. Si estás listo para dejar tu vida pasada, imagínate esa puerta donde comenzó todo. Abre la puerta y camina por el pasillo que construiste.

Este es uno de los muchos métodos para recordar vidas pasadas. Saber que ocurrió en el pasado puede ayudarte a afrontar el presente y descifrar el futuro. Nuestra existencia depende de todas y cada una de las decisiones que vamos tomando a través del tiempo. Y al final, seremos capaces de encontrar la clave de nuestra existencia.

¿Sabes quién fustes en una vida pasada? No dudes en comentar a continuación.

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