Los secretos la civilizaciones intraterrestres que conviven en silencio con los humanos

El tema principal de dicho encuentro es acerca de su último libro “Las Enseñanzas de Erks” donde se explayará sobre los secretos de Talampaya, el Uritorco y los seres de luz que allí se reportan. Asimismo, se realizará una meditación basada en mantras en Irdin, la lengua cósmica de contacto.

Desde su adolescencia, continúa teniendo contacto con seres de origen extraterrestre y, en diversas oportunidades, ha invitado a periodistas e investigadores a que sean testigos de avistamientos programados.

Ha participado en importantes congresos y en cientos de conferencias en todo el mundo, como en Suiza, Francia, Italia, Portugal, España, Canadá, Estados Unidos, México, República Dominicana, Colombia, Brasil, Chile, Argentina, entre otros países. Además de ser un entrevistado frecuente para diversos programas de radio y televisión, en Canal 13 de Asunción, en Paraguay, incursionó como productor y conductor de “Enigmas”, ciclo documental que ganó el “Premio Paraná” al mejor programa de investigación.

Viajero incansable, ha dado varias veces la vuelta al mundo, recorriendo e investigando lugares de poder vinculados con los “no-identificados”, como el desierto de Gobi en Mongolia, las montañas del Altái en Siberia, las selvas del Mato Grosso en Brasil, la Cueva de los Tayos en Ecuador, o el enigma del Paititi, en las selvas del Manú, en su Perú natal, dando a conocer el misterio de una avanzada civilización intraterrestre que convive en silencio con la humanidad.

Con el tiempo, Ricardo se transformó en un embajador del mensaje de la “Bandera de la Paz” (diseñada por el pintor y explorador ruso Nicolás Roerich). Desde julio de 2015, forma parte del Comité Internacional de la Bandera de la Paz, organismo no gubernamental afiliado al DIP de las Naciones Unidas que preserva el mensaje de la obra de Roerich.

Siguiendo ese mensaje del “arte con consciencia”, como músico y compositor, ha publicado cuatro discos con Mintaka, proyecto de música cósmica que comparte con su esposa, la cantante argentina Sol Sanfelice.

Sus experiencias de contacto, sus investigaciones, y su compromiso con la cultura de la Paz ha inspirado a miles de personas en todo el mundo. Pero, como él mismo dice: “No difundo todo esto para que la gente crea, sino para que piense y sea libre…”.

Un poco de historia

González, desde muy pequeño, ha tenido experiencias pero con el pasar de los años ha ido profundizando la investigación. Lleva publicados más de 20 libros, los cuales están a disposición de los lectores de manera gratuita en sitios de Internet.

En 1988, vivió una situación inolvidable en Lima y fue el inicio de una búsqueda constante y consciente para lograr entender de qué se trataban los hechos de los cuales estaba siendo testigo.

En uno de sus libros, editado en 2012, un capítulo enuncia: “Cuando era muy pequeño, quizá entre cinco y siete años, mis padres me llevaban a un bello club campestre llamado ‘El Bosque’, ubicado en Chosica, al pie de la cordillera. Su aire puro y los amplios espacios verdes eran un remanso para descansar del cemento y el bullicio de la ciudad de Lima. En ese lugar, recuerdo mis primeros avistamientos. Siendo un niño, pensaba que esas luces que recorrían en silencio el cielo en ‘zig-zags’ eran una suerte de estrellas ‘caminantes’. Hoy sé que por los movimientos que esgrimían no eran satélites ni nada conocido. Es curioso que en esa etapa de mi vida empecé a tener sueños muy lúcidos con ‘naves de origen extraterrestre’. No recuerdo haber asociado las luces que veía en Chosica con los sueños. Sencillamente eran escenas que creía sacadas de mi imaginación. Escenas en las que me veía salir en pijama hacia el pequeño jardín de la casa, en donde hallaba flotando una especie de cápsula metálica a la cual ingresaba para encontrarme con un ‘amigo’: un niño igual que yo, pero calvo, de cabeza bastante más grande, sin párpados, con unos ojos inmensos y bondadosos. Yo le mostraba unas revistas que me había comprado mi padre en el mercado chino de Lima, en donde se veían objetos futuristas al estilo de las ‘Guerras de las Galaxias’, y le preguntaba si estaba a bordo de uno de esos vehículos. No recuerdo mayor diálogo. El ‘niño extraterrestre’ sólo se limitaba a sonreírme y me sentía fabuloso con su compañía. Mi madre me comentaba que de niño tenía muchos sueños, intensos y muy vívidos, que solía comentar en el desayuno. Algunos de ellos los recuerdo hasta el día de hoy. Más de una vez, por ejemplo, me ‘despertaba’ en el living de la casa sorprendido por cómo había aparecido allí. Y al volver nervioso a mi habitación, me daba con la sorpresa de que mi cuerpo seguía descansando en la cama…”.

Preguntas

Muchas personas se preguntan por qué los avistamientos no son más precisos y masivos. González al respecto dijo: “El 90% de los avistamientos son ‘distantes’ porque es parte del cuidadoso protocolo de acercamiento. Sólo en contadas ocasiones esos objetos son vistos o captados con claridad. De acuerdo a los propios extraterrestres, sus aproximaciones se clasifican en cinco niveles, que parten desde la aparición lejana de un objeto estático, sin movimiento, a escalas más complejas en donde se puede distinguir la forma del aparato, y hasta interactuar conscientemente con su energía. Habitualmente los niveles de mayor aproximación se dan con grupos pequeños o testigos solitarios, como ya dije, siguiendo el citado protocolo de acercamiento que procura inquietar lo menos posible a un observador humano”.

González viaja a unos dieciocho países, al año, visita unas cincuenta ciudades aproximadamente, y pasa sólo tres o cuatro meses en su hogar. La mayor parte del tiempo la dedica e investigar y difundir todo lo relativo al contacto.

Las enseñanzas de Erks

Son muchos los puntos de contacto o avistamientos reconocidos masivamente en nuestro país, uno de ellos en el Uritorco. En su libro, el investigador habla de un pueblo originario que habitó esa zona, los comechingones, a los que define como una comunidad distinta y muy especial, poseedor de avanzados conocimientos espirituales. Cita que, desde la visión esotérica, realizaban ceremonias para conectar con sus dioses, lo que los habría llevado a entrar en contacto con otra realidad, la que en tiempos más recientes se ha denominado “Erks”.

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