La leyenda de la Mulata de Córdoba

La mulata de Córdoba es una leyenda que sigue cautivando a todo aquel que la escucha. Se ha convertido en una de las más famosas y enigmáticas del estado de Veracruz México. El relato que leerán a continuación es una de las tantas versiones de la historia que fascina a turistas y pobladores.

b1ac09d6da09d4edfde2c311c4eedee9_Imagen-52-863-430-c-1-635x316Hace muchos años, en la época del Santo Oficio, vivía en la ciudad de Córdoba Veracruz, una hermosa mujer llamada Soledad, no tenía padre ni madre, todos en el pueblo la conocían como la Mulata, pues sospechaban que era hija de morena y castellano.

Su extrema belleza la hizo blanco de requiebros volviendo a la mujer huraña. Las mujeres celosas de los encantos de la Mulata comenzaron a correr el rumor que ésta sabía de brujería, magia y encantamientos, argumentaban que todas las noches observaban una luz intensa que salía por la ventana de la choza en la cual habitaba, así como música y sonidos extraños.

IMG-465x640El Santo Oficio no haciendo oídos sordos, comenzó con ayuda de los vecinos el espionaje a la joven con la esperanza de descubrir sus tratos con el maligno, pero las sospechas se acallaban al ver acudir a la mulata como buena cristiana a la iglesia todas las mañanas. Unos ojos entre los demás la miraban más de cerca, en aquellas pupilas se reflejaban la pasión y el amor que se desbordaban cada que ante ellas se cruzaba la mujer morena. El dueño de esos ojos era nada más y nada menos que el Alcalde de la ciudad.

Córdoba-Veracruz-635x423La mulata hacía caso omiso a los suspiros del Alcalde por ella, ni una sonrisa le regalaba al hombre cuyo corazón se derretía con tan solo pensarla.

El Alcalde no aguantando más el sentimiento se decidió a confesarle a la morena lo que vivía por dentro, le prometió toda clase de riquezas si le entregaba su cuerpo. Una noche con ella, sólo una noche solicitaba, la mente del alcalde viajaba imaginándose en el lecho con la mulata, cubriéndola de besos y caricias, pero el sueño se vio interrumpido por el rechazo inmediato de la mujer, que ni un gesto de simpatía le dedicó al enamorado.

BrochureCGrau-635x849Viéndose desairado y con su orgullo herido, acudió con el Santo Oficio dispuesto a denunciarla por hechicería y así hacerle pagar a la mujer por su desprecio. La acusación no venía de cualquiera, lo decía el Alcalde, y su testimonio era más que suficiente para apresar y enjuiciar a la mulata. Esa misma noche, acudieron a la choza de la mujer y le ordenaron abrir en nombre de la Santa Inquisición. La joven aterrada sabiendo el destino que le aguardaba se negó a obedecer, pero los intentos de la mulata por impedirles la entrada fueron inútiles, lograron apresarla y llevarla a las mazmorras del castillo de San Juan de Ulúa, donde fue encerrada en espera de su castigo.

fuerte-de-san-juan-de-ulua_1576781-635x423Soledad, La mulata de Córdoba como ya era conocida, fue hallada culpable y sentenciada a la hoguera. La ejecución se haría en la plaza de la ciudad como escarmiento a los demás ciudadanos, así sabrían lo que les ocurría a las personas que se desviaban del camino del bien.

Todas las noches en lugar de rezar por la salvación de su alma y mostrar su arrepentimiento, Soledad se dedicó con devoción a dibujar con un pedazo de carbón un barco en la pared del calabozo. El navío estaba dibujado con tal maestría que el carcelero que en la madrugada fue a buscarla quedó pasmado ante la obra de arte.

CastilloSanJuandeUlua-635x476Ante la sorpresa del guardia, Soledad preguntó con una amplia sonrisa, ¿Qué es lo que le falta a esta embarcación? el hombre se apresuró a responder, “Andar”, “Pues mira como anda” le contestó la mulata subiendo las escalerillas del barco. Todavía se volvió para despedirse de su captor moviendo suavemente su mano indicando un adiós mientras el galeón desaparecía ante los ojos desorbitados del centinela.

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