Gente Sombra, las posibles explicaciones de este fenómeno asociado con lo “paranormal”

La leyenda urbana dice que la “Gente Sombra” son espíritus perturbadores con forma humana, que incluso algunos -como la investigadora paranormal Heidi Hollis- han catalogado de “entidades sobrenaturales malévolas”.

La creencia popular señala que estas siluetas negras pueden ser violentas y amenazantes, mientras otros afirman que son neutrales o son habitantes de una dimensión desconocida.

Sin embargo, la ciencia dice otra cosa.

Diversos especialistas en salud mental -como los psiquiatras Clare Oakley y Amit Malik, la experta en parálisis del sueño Shelley Adler y el doctor Herbert C. Covey- asocian las experiencias con figuras sombra a algunos trastornos psiquiátricos, condiciones fisiológicas, parálisis del sueño y uso de drogas como la cocaína y la metanfetamina.

Oakley y Malik señalan en su libro Rapid Psychiatry, que podemos sufrir “alucinaciones” cuando estamos emocionalmente alterados, especialmente en la oscuridad, y creer ver una sombra amenazante. Por ejemplo, si vamos por una calle oscura y sentimos miedo, podemos ver una sombra cualquiera como un peligro.

Mientras, Covey indica en la publicación The Methamphetamine Crisis: Strategies to Save Addicts, Families, And Communities que muchos adictos a drogas como la metanfetamina han reportado ver gente sombra, pero no porque esta sustancia sea alucinógena, sino que como resultado de la privación del sueño que genera.

Pero la condición por la que, sin duda, más se reportan experiencias con “gente sombra” es la llamada parálisis del sueño, que es una incapacidad transitoria para moverte cuando estás en proceso a quedarte dormido o levantarte. En palabras simples, es como si tu mente despertara antes que tu cuerpo. Durante estos episodios, que suelen producir mucha angustia en quienes los sufren, algunos pueden percibir su alrededor distorsionado y tener alucinaciones.

“Gran parte de individuos que experimenta este ‘ataque’ (parálisis del sueño) reporta que observa o siente a una persona a su lado, siendo muchas veces esta presencia, de acuerdo a los relatos, la que impone la opresión en el pecho y cuello o la que golpea y lastima al paciente”, dice el periodista César Valero en una columna llamada “La temida parálisis del sueño” publicada en la cadena peruana RPP.

Algo similar indica la especialista Shelley Adler en su libro Sleep Paralysis: Night-mares, Nocebos, and the Mind-Body Connection, donde indica que muchos afectados por este trastorno del sueño creen ver e incluso ser atacados por sombras malévolas, a las que muchas veces culpan de esta inmovilidad transitoria.

Los científicos que lograron crear “gente sombra” en la mente de una mujer
Un artículo publicado en 2006 por la versión web de la revista científica National Geographic señaló que un grupo de médicos logró crear perturbadoras ilusiones de “gente sombra” en una persona no esquizofrénica, aplicando estimulación eléctrica en un área específica de su cerebro.

El descubrimiento, que dio algunas luces sobre los procesos cerebrales detrás de los delirios paranoicos- se dio luego de que los especialistas produjeran accidentalmente esta ilusión en una paciente epiléptica de 22 años, mientras la evaluaban para realizarle una posible cirugía.

La mujer, que no tenía antecedentes de problemas psicológicos, dijo percibir en varias ocasiones una “persona sombra” que se asomaba detrás de ella cada vez que los profesionales estimulaban eléctricamente cierta área del cerebro llamada unión temporoparietal izquierda.

“Él está detrás de mí, casi en mi cuerpo, pero yo no lo siento”, habría dicho la chica a los médicos, agregando que cuando ella agarraba sus rodillas la sombra trataba de tomarlas también y que intentaba intervenir en sus movimientos. Esta condición alucinatoria fue temporal, pues terminó cuando se dejó de estimular el cerebro de la joven.

Olaf Blanke, neurólogo del Instituto Federal Suizo de Tecnología, afirmó que “lo más importante que muestran nuestros datos es que la paranoia podría estar relacionada con el procesamiento alterado de tu propio cuerpo, que en algunos casos puede llegar a ser mal reconocido como el cuerpo de otra persona”.

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