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Barbanegra, el último pirata del Caribe

Fue el pirata de más corta carrera y que más sangre derramó. Edward Teach, recordado como Barbanegra, aterró a los marineros del Caribe y de la costa este de Estados Unidos entre 1716 y 1718. Ayer, su espíritu volvió desde el fondo del mar: buscadores de tesoros encontraron partes de un barco, una campana de bronce y un cañón que serían del galeón “La venganza de la Reina

La nave es francesa y tiene 40 cañones. Su nombre original era “Concorde”, hasta que fue robada por Barbanegra cuando en 1716 -después de servir durante 13 años a la corona británica en calidad de corsario (los que atacaban naves enemigas para la reina)- decidió pasar a la clandestinidad y hacerse pirata.

Descubrir este barco, que se hundió durante una de las tantas batallas entre Barbanegra y la corona, es un hallazgo histórico increíble. Sin embargo, todavía no pasó lo mejor: los arqueólogos tienen la esperanza de que esto los ponga tras la pista del infaltable tesoro.

De esa batalla memorable frente a las costas de Beaufort, en Carolina del Norte, en abril de 1717, Barbanegra logró huir llevándose su tesoro. Al menos eso dice la leyenda. Nadie nunca encontró una moneda de esa montaña de oro que acuñó el pirata durante sus dos años de pillaje.

Para que nadie les robe la pista, el lugar exacto donde se encontró el barco se mantiene en estricto secreto. Mientras tanto, Phil Masters, de Intersal, una sociedad especializada en el rescate de barcos hundidos, ya imagina las ganancias por las ventas de un libro sobre el tema y los derechos de filmación del rescate.

Jeffrey Crow, director de la División de Historia y Archivos de Carolina del Norte, coincidió en que todos los elementos indican que es el barco de Barbanegra. “Todavía no encontraron los trabucos (armas de fuego de boca ancha) pero es solo cuestión de tiempo porque el barco apareció justo donde los textos históricos indicaban que estaba hundido”.

De Edward Teach, el supuesto nombre verdadero de Barbanegra, se sabe poco y nada. Lo que alimenta magistralmente su leyenda. Se cree que nació en Bristol, Inglaterra, hacia 1680 y que sirvió a la corona hasta 1715. Después, no se sabe por qué, se transformó en pirata.

Dicen los relatos de época que Barbanegra no respetaba para nada las reglas de la piratería. No tenía nada de romántico. No era justo a la hora de repartir el botín. No se parecía en nada a Francis Drake o a Errol Flynt en la pantalla.

Era tremendamente cruel con su tripulación y mató a más de 200 hombres y mujeres, incluyendo a varios de sus contramaestres, en sus dos años de piratería.

A uno de estos últimos, Israel Hands, lo asesinó después de emborracharse juntos una noche de junio de 1717. Torturaba a los prisioneros de las batallas y participaba de orgías sanguinarias. De más está decir que le tenían pánico.

Vivo o muerto

El hombre cargaba con tres pares de pistolas y dos espadas. Tenía voz ronca, espesa barba negra (de ahí su apodo) y era alto. De aspecto temible, la carrera de Teach fue muy corta. En 1718, el gobernador de Virginia, Alexander Spootswood, ofreció 100 libras de recompensa por la captura del pirata “vivo o muerto”.

Pero sin esperar que un aventurero lo atrapara, envió al teniente Robert Maynard a buscarlo. Barbanegra cayó víctima de su propia omnipotencia: hacía tiempo que no se ocultaba y que aparecía en las costas y los bares del puerto sin importarle nada.

Por eso, Maynard lo encontró fácilmente el 22 de noviembre de 1718 a bordo de su barco en Ocracoke Inlet, en Carolina del Norte. Después de una sangrienta batalla en la que los dos hombres lucharon cuerpo a cuerpo, Barbanegra cayó con 20 cuchillazos y cinco tiros encima.

La tripulación fue detenida, juzgada y condenada a muerte. La cabeza de Barbanegra colgó durante mucho tiempo del palo mayor de su propia nave.

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