La niña que nunca se fue

Hace 3 meses al lado de mi casa vivía una familia en la que habian 2 niñas, una pequeña y una grande, los padres y el perro.
Cuando se mudaron, la niña pequeña se sentó fuera en una roca y comenzó a hacer collares de rosas.
Todo el día se encontraba allí sentada, la niña me daba miedo ya que nunca ví a los padres.
La hermana mayor a veces salía de noche, miraba la luna y recitaba un poema que yo no entendía muy bien.
Una vez salí de noche y la pequeña estaba allí, me miró con los ojos fijos y me saludó con una voz muy aguda, estaba con un vestido rojo que siempre llevaba. Su piel estaba pálida, pero sus mejillas se veian púrpura.
La invité a mi casa y le di un refresco, le presté un abrigo y fui a buscarle unas sábanas, pero cuando volví ya no estaba allí. La niña ya estaba en su patio igual que antes.
Recuerdo que los padres martillaban las paredes, siempre creí que allí colgaban cuadros,
pero yo oía gritar gente por cada martillazo, luego se mudaron de esa casa.
La niña subió a un coche el cual desaparecio en la neblina. Nunca más los volví a ver, pero aún se seguían escuchando los martillazos.
Decidí investigar. Salí con mi prima y atravesamos la reja y con un martillo abrimos la puerta. Para mi sorpresa, me encontré a la niña allí con su vestido rojo, y alrededor habían cabezas y cuerpos con sangre colgando de la pared con cuerdas y clavos.
La niña me sonrió y me dijo : ¿Te gustan mis muñecos ?
Salimos corriendo. Nunca más volvimos a escuchar los martillazos, pero sé que la pequeña sigue allí, pues se escucha hablar, habla como si estuviera jugando con muñecas.

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