La mujer sin rostro que apareció en 40 escenas del crimen “El fantasma de Heilbronn”

Hubo un tiempo en que una anónima asesina en serie tuvo en vilo a Alemania por dejar su ADN en la escena de 40 asesinatos y robos. Era la mujer sin rostro. Y no fue hasta 2009, 16 años después, cuando se conoció el nombre que se escondía entre aquella batería de crímenes.

Todo empezó en 1993, con el caso de una anciana que fue brutalmente asesinada en Idar-Oberstein (Alemania), donde se encontró por primera vez su ADN. Sin embargo, la única evidencia que se obtuvo al analizarlo fue que pertenecía a una mujer, por lo que aquel caso nunca llegó a resolverse.

Después de aquello, el mismo ADN volvió a aparecer 8 años después en otro asesinato, al cual le siguió una oleada de crímenes que tuvo como escenario principal Alemania, además de Francia y Austria en menor grado. Aquellos crímenes no tenían móvil alguno, ni un modus operandi específico y tampoco un perfil concreto de víctima. No tenían nada en común, solo el ADN de una asesina en serie sin firma.

El último crimen en el que se encontró su rastro fue en 2008 y, en aquel momento, ya eran 40 las escenas protagonizadas por la mujer sin rostro.

El siguiente avance se produjo a raíz del primer caso que tuvo lugar en Austria. A diferencia de Alemania, allí podía usarse el ADN para determinar tributos personales más allá del sexo, lo cual les condujo a saber que ella era de Europa del Este. Ya tenían otra pista, pero ella continuaba sin tener rostro.

Aquellos crímenes no tenían nada en común, solo el ADN de una asesina en serie que no tenía firma
A medida que los años pasaban, Alemania estaba más desconcertada y asustada: la mujer más peligrosa del país podía estar en cualquier parte. Los medios empezaron a llamarla ‘El fantasma de Heilbronn’, otorgando a su figura un aura aún más misteriosa de la que ya tenía. Incluso se llegó a ofrecer una recompensa de 300.000 euros para quién pudiese facilitar una pista sobre su identidad.

Por ello, era normal que una de las cuestiones que suscitaba más inquietudes fuese la siguiente: ¿quién había detrás de aquel ADN? Nada tenía sentido, se trataba de una persona que lo mismo mataba a sangre fría que cometía pequeños crímenes. Sus viajes indicaban que tenía dinero pero también la necesidad de robar y, además, era adicta.

La respuesta es que ‘El fantasma de Heilbronn’ no existía.

Los agentes se percataron de esta evidencia en marzo de 2009, cuando se encontró su ADN en el cuerpo calcinado de un inmigrante que intentaba entrar en Francia. Pero cuando hicieron las pruebas por segunda vez, ya no había rastro. Aquello todavía desconcertó más a los investigadores: su ADN ya no solo había estado presente en las escenas de 40 crímenes, sino que ahora aparecía y desaparecía cuando se le antojaba.

Se encontró su ADN en el cuerpo calcinado de un inmigrante pero cuando hicieron las pruebas por segunda vez, ya no había rastro de éste

Al cabo de unos meses la historia dejó de ser un misterio. En diciembre de aquel mismo año la policía alemana se atrevió a contar la verdad: habían estado siguendo una pista falsa procedente de los propios bastoncillos, teóricamente esterilizados, con los que la policía forense recoge las muestras de ADN. No había ninguna asesina en serie. Solo una mujer de Europa del Este y empleada de la compañía Greiner Bio One, que seguramente trabajaba sin guantes.

Sin saberlo, aquella empleada anónima fue la mujer más temida de Alemania durante 16 años.

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