Estos son los demonios que moran en los baños

Las culturas más diversas han ubicado en el baño, ese lugar de soledad e intimidad absoluta, a espíritus y demonios con variadas funciones y características.
En ese sagrado lugar, para algunos de sosiego y para otros de horror, cada cual debe enfrentarse con sus monstruos más antiguos y arraigados; el imaginario colectivo de las distintas sociedades le ha puesto cara e historia a estas apariciones.

Estos son algunos de los demonios más peculiares de los baños del mundo:

-Sulak: demonio babilónico que se esconde en el inodoro y se le aparece a los humanos mientras defecan. Se lo representaba con patas traseras con forma de león. Se llamaba “la mano de Sulak” a las convulsiones y los accidentes cerebrovasculares, que sucedían a quienes, en el baño, no permanecían modestos y silenciosos.

-Kawaya no-kami: demonio japonés, nació de los excrementos de Izanami, la diosa de la Tierra y la Oscuridad, para cuidar a los usuarios de las antiguas letrinas. En ese sector de la casa los japoneses montaban una suerte de santuario para Kawaya no-kami, que debía mantenerse muy limpio; caso contrario, la diosa se vengaría proveyendo hijos feos y tristes.

-Zi-Gu: cuenta la leyenda china de la dinastía Tang que Zi-Gu era una mujer hermosa de la que se enamoró un alto funcionario, quien mató a su marido, la raptó y la llevó a vivir a su palacio. La esposa del funcionario mató a Zi-Gu por celos, mientras usaba el baño. Sus lamentos siguieron escuchándose en el lugar en que encontró la muerte, hasta que la emperatriz Wu bendijo su espíritu y la nombró “diosa de los baños”, cuya protección se celebra el día 15 del primer mes lunar.

-Belfegor: antiguo demonio judeocristiano, también conocido como Baal-el peor, es además una deidad de los inventos, los descubrimientos y la pereza. Ofrece riqueza para llevar a la gente a la avaricia y el egoísmo. Tiene cuernos, barba larga y la boca siempre abierta, y recoge sus piernas de lobo alrededor de su trono-letrina.

-Jinn: criaturas fantásticas islámicas, encendidas en fuego pero sin humo, pueden ver sin ser vistas, cambiar de forma a placer, y disfrutan haciendo bromas. Atacan a quienes no cumplen con los rituales de higiene en el baño, tomando posesión de su espíritu.

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