Misterios

Published on Junio 10th, 2016 | by saulcs

El diario secreto del Almirante Byrd y su viaje al centro de la Tierra

“Aquel continente encantado en el cielo, tierra de perenne misterio…”

Palabras del piloto Byrd al penetrar en uno de los Polos.

El vicealmirante Richard E. Byrd de la US Navy fue un distinguido aviador y pionero en la exploración polar. Sobrevoló el Polo Norte el 9 de mayo de 1926 y dirigió numerosas expediciones a la Antártida, incluyendo un vuelo sobre el Polo Sur el 29 de noviembre de 1929.

En 1947 se encontraba sobrevolando el Polo Norte en una de sus exploraciones, cuando al llegar en pleno corazón del Ártico se vio envuelto en un extraño suceso. La misión que estaba realizando debió ser clasificada de alto secreto, ya que oficialmente se suponía que en ese momento se encontraba en la Antártida llevando a cabo la “Operación Highjump” para la US Navy. (1946-1947).

Durante su cuarta expedición escribió sus experiencias en su valioso diario de a bordo. A continuación expondremos algunos fragmentos realmente conmovedores y fascinantes en los que entró en contacto con civilizaciones superiores del centro de la Tierra.

DIARIO SECRETO DEL ALMIRANTE BYRD

 

byrd“Debo escribir este diario en absoluto secreto. Este diario refiere a mi vuelo Ártico del 19 de febrero del año 1947. Vendrá un tiempo en el que la racionalidad de los hombres deberá disolverse en la nada y entonces se deberá aceptar la inevitabilidad de la Verdad. Yo no tengo la libertad de divulgar la documentación que sigue, quizás nunca verá la luz, pero debo, de cualquier forma, hacer mi deber y relatarla aquí con la esperanza de que un día todos puedan leerla, en un mundo en el que el egoísmo y la avidez de ciertos hombres ya no podrán suprimir la Verdad”.

Vicealmirante-tierra…”Extensiones de hielo y nieve bajo nosotros, vistas coloraciones amarillentas con dibujos lineales. Alterada la ruta para un mejor examen de estas configuraciones coloreadas, también vistas coloraciones violáceas y rosadas”. “Tanto la brújula magnética como la aguja giroscópica comienzan a girar y a oscilar, no nos es posible mantener nuestra ruta con los instrumentos. Señalamos la dirección con la brújula solar, todo parece aún en orden. Los controles parecen lentos en la respuesta y en el funcionamiento, pero no hay indicación de congelamiento”.

…”29 minutos de vuelo transcurridos desde el primer avistamiento de los montes, no se trata de una alucinación. Es una pequeña cadena de montañas que nunca habíamos visto antes”.

…”Además de las montañas hay algo que parece ser un valle con un pequeño río o riachuelo que discurre hacía la parte central. ¡No debería haber ningún valle verde aquí abajo!. ¡Hay algo decididamente extraño y anormal aquí! ¡Deberíamos sobrevolar sólo hielo y nieve! A la izquierda hay grandes bosques en las laderas de los montes. Nuestros instrumentos de navegación todavía giran como enloquecidos”.

trou-pole…”Altero la altitud a 1400 pies y efectúo un giro completo a izquierda para examinar mejor el valle que está debajo. Es verde con musgo y la hierba muy tupida. La luz aquí parece diferente. No soy capaz de ver el Sol. Damos otro giro a la izquierda y avistamos algo que parece ser algún tipo de gran animal. ¡Se parece a un elefante! ¡¡¡NO!!!. ¡Parece ser un mamut!. ¡Es increíble! ¡Sin embargo es así!. Descendemos a cota 1000 pies y uso un prismático para examinar mejor al animal. Está confirmado, se trata de un animal semejante al mamut”.

…”Encontramos otras colinas verdes. El indicador de la temperatura exterior marca 24º centígrados. Ahora seguimos sobre nuestra ruta. Los instrumentos a bordo, ahora parecen normales. Quedo perplejo ante sus reacciones. Intento contactar el campo base. La radio no funciona”.

…”El paisaje circundante parece nivelado y normal. Delante de nosotros avistamos aquello que parece ser ¡¡¡una ciudad!!!. ¡Es imposible!. El avión parece ligero y extrañamente flotante. ¡Los controles se niegan a responder!. ¡Dios mío!. A nuestra derecha y a nuestra izquierda hay aparatos de extraño tipo. Se aproximan y algo irradia de ellos. Ahora están bastante cerca para ver sus insignias. Es un símbolo extraño. ¿Dónde estamos?. ¿Qué ha sucedido?. Otra vez tiro decididamente de los mandos. ¡No responden! Estamos atrapados firmemente por una especie de invisible cepo de acero”.

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…”¡Nuestra radio grazna y llega una voz que habla en ingles con acento que parece decididamente nórdico o alemán! El mensaje es: – Bienvenido a nuestro territorio, Almirante. Los haremos aterrizar exactamente dentro de siete minutos. Relájese, Almirante, está en buenas manos -. Me doy cuenta de que los motores de nuestro avión están apagados. El aparato está bajo un extraño control y ahora funciona sólo”.

…”Recibimos otro mensaje de radio. Estamos iniciando la maniobra de aterrizaje y en breve el avión vibra ligeramente comenzando a descender como sostenido por un enorme e invisible ascensor”.

…”Algunos hombres se están aproximando a pie al avión. Son altos y tienen el pelo rubio. A lo lejos hay una gran ciudad desteallante, vibrante con los colores del arco iris. No sé lo que sucederá ahora, pero no veo trazas de armas sobre los que se aproximan. Ahora oigo una voz que me ordena, llamándome por mi nombre, de abrir la puerta. Ejecuto”.

Después de estos apuntes, sacados del “diario de abordo”, el Almirante anota lo que sucede:

ilustracic3b3n-la-tierra-hueca…”De este punto en adelante escribo los acontecimientos que siguen, volviéndolos a llamar a la memoria. Esto asienta la imaginación y parecería una locura sino hubiese acaecido verdaderamente.

El técnico y yo fuimos sacados del avión y acogidos cordialmente. Luego fuimos embarcados sobre un pequeño medio de transporte semejante a una plataforma pero sin ruedas. Nos condujo hacia la ciudad destellante con extrema celeridad. Mientras nos aproximábamos, la ciudad parecía hecha de cristal. Alcanzamos en poco tiempo un gran edificio, de un estilo que nunca antes había visto. ¡Parecía haber salido de los diseños de Frank Lloyd Wright, o quizás más precisamente de una escena de Buck Rogers!

Nos ofrecieron un tipo de bebida caliente de algo que nunca había saboreado. Era deliciosa. Después de unos 10 minutos, dos de nuestros sorprendentes anfitriones vinieron a nuestro alojamiento, invitándome a seguirlos. No tenía otra elección que obedecer. Dejé a mi técnico de radio y caminamos un poco hasta entrar en aquello que parecía ser un ascensor. Descendimos durante unos instantes, el ascensor se paró y la puerta se deslizó hacia arriba silenciosamente. Proseguimos luego por un largo corredor iluminado por una luz rosa que parecía emanar de las mismas paredes.

Uno de los seres hizo señal de pararnos ante una gran puerta. Encima de esta había una inscripción que yo no estaba en grado de leer. La gran puerta se deslizó sin ruido y fui invitado a entrar. Uno de los anfitriones dijo: – No tenga miedo, Almirante, vas a tener un coloquio con el Maestro. – Entré y mis ojos se adecuaron lentamente a la maravillosa coloración que parecía llenar completamente la estancia.

Entonces comencé a ver aquello que me rodeaba. Aquello que se mostró a mis ojos era la vista más sorprendente de toda mi vida. En efecto, era demasiado magnífica para poder ser descrita. Era deliciosa. No creo que existan términos humanos capaces de describirla, en cada detalle, con justicia. Mis pensamientos fueron interrumpidos dulcemente por una voz cálida y melodiosa: “Le doy la bienvenida a nuestro territorio, Almirante”.

Vi un hombre de facciones delicadas y con las señales de la edad sobre su rostro. Estaba sentado en una mesa grande. Me invitó a sentarme en una de las sillas. Después de sentarme, unió la punta de sus dedos y sonrió. Habló de nuevo dulcemente y dijo cuanto sigue: – Lo hemos dejado entrar aquí porque usted es de carácter noble y bien conocido en el mundo de superficie, Almirante-. ¡Mundo de superficie! ¡Casi me quedé sin aliento!

tierrainterna“Sí. – recalcó el Maestro con una sonrisa – Usted se encuentra en el territorio de los Arianos, el Mundo sumergido de la Tierra. No retardaremos mucho su misión y serán acompañados de vuelta sobre la superficie y además sin peligro. Pero ahora, Almirante, le diré el motivo de su convocación aquí. Nuestro interés comenzó exactamente inmediatamente después de la explosión de la primera bomba atómica por parte de su raza sobre Hiroshima y Nagashaki, en Japón. Fue en aquel momento inquietante cuando expedimos sobre sy mundo de superficie nuestros medios voladores.

Los Flugelrads, para investigar sobre aquello que la raza humana había hecho. Esta es, obviamente, historia pasada, Almirante, pero permítame seguir. Vea, nosotros nunca antes habíamos interferido en las guerras y en la barbarie de la raza humana, pero ahora debemos hacerlo en cuanto ustedes han aprendido a manipular un tipo de energía, la atómica, que no está hecha para el hombre. Nuestros emisarios ya han entregado mensajes a las potencias del mundo humano y sin embargo estas no los atienden.

Ahora usted ha sido elegido para ser testigo de que nuestro mundo existe. Vea, nuestra cultura y nuestra ciencia están miles de años por delante de la suya, Almirante”. Lo interrumpí: “¡Pero todo esto que tiene que ver conmigo, Señor!”. Los ojos del Maestro parecían penetrar de forma profunda en mi mente y después de haberme estudiado un momento, contestó: “La raza humana ha alcanzado el punto de no retorno, porque hay algunos entre ustedes, que destruirían todo nuestro mundo antes que renunciar al poder, así como lo conocen…”.

Asentí y el Maestro continuó: “Desde 1945 en adelante, hemos intentado entrar en contacto con la raza humana pero nuestros esfuerzos han sido acogidos con hostilidad: se hizo fuego contra nuestro Flugelrads. Hasta fueron seguidos con maldad y animosidad por sus aviones de combate. Así ahora, hijo mío, le digo que hay una gran tempestad en el horizonte para su mundo, una furia negra que no se extinguirá durante varios años. No habrá defensa con sus armas, no habrá seguridad en su ciencia. Asolará hasta que cada flor de su cultura haya sido pisoteada y todas las cosas humanas sean dispersadas en el caos. La reciente guerra ha sido solamente un preludio a cuanto todavía debe advenir a la raza humana.

18425-004-61F1E05E-1Nosotros, aquí podemos verlo más claramente a cada hora… ¿Cree que me equivoco?” “No – contesté – ya ha sucedido una vez en el pasado; llegaron los años oscuros y duraron 500 años”. “¡Sí, hijo mío – replicó el Maestro – los años oscuros que llegarán ahora para la raza humana, cubrirán la Tierra con un paño mortuorio, pero creo que alguno entre ustedes sobrevivirá a la tempestad, más que esto no sé!. Nosotros vemos en un futuro lejano emerger de nuevo de las ruinas de vuestra raza, un mundo nuevo en busca de sus legendarios tesoros perdidos y estos estarán aquí, hijo mío, estarán seguros en nuestro poder. Cuando llegue el momento apareceremos para ayudar a vivir su cultura y a su raza.

Quizás, para entonces, hayan aprendido la futilidad de la guerra y de su lucha… y después de aquel momento una parte de su cultura y ciencia les serán restituidas para que tu raza pueda recomenzar. Usted, hijo mío, debe volver al Mundo de la Superficie con este mensaje…”.

Con estas palabras decisivas, nuestro encuentro parecía llegar a término. Por un momento me pareció vivir un sueño… y, sin embargo sabía que aquella era la realidad y por alguna extraña razón me incliné levemente, no sé si por respeto o humildad. De improvisto me di cuenta de que los dos fantásticos anfitriones que me habían conducido aquí, estaban de nuevo a mi lado. “Por aquí, Almirante”, me indicó uno de Ellos.

Me giré una vez más antes de salir y miré al Maestro. Una dulce sonrisa estaba impresa en su anciano y delicado rostro. “Adiós, hijo mío”, me dijo e hizo un gesto suave con su frágil mano, un gesto de paz y nuestro encuentro llegó definitivamente a su fin. Salimos rápidamente de la estancia del Maestro por la gran puerta y entramos otra vez en el ascensor. La puerta descendió silenciosamente y nos movimos inmediatamente hacía lo alto.
Uno de mis anfitriones habló de nuevo: “Ahora debemos apresurarnos, Almirante, el Maestro no desea retardar más su programa previsto y deben volver a su raza con su mensaje”. No dije nada, todo esto era casi inconcebible y, una vez más mis pensamientos se interrumpieron apenas nos paramos. Entré en la estancia y estuve de nuevo con mi técnico de radio. Tenía una expresión ansiosa sobre su rostro. Acercándome dije: “Todo esta bien, Howie, todo esta bien”.

Los dos seres nos señalaron el medio en espera, salimos y pronto alcanzamos nuestro avión. Los motores estaban al mínimo y nos embarcamos inmediatamente. La atmósfera estaba cargada de un cierto aire de urgencia.

Cuando la puerta estuvo cerrada, el avión fue inmediatamente transportado a lo alto por aquella fuerza invisible hasta que alcanzamos los 2.700 pies. Dos de los medios aéreos estaban a nuestros flancos a una cierta distancia, haciéndonos planear a lo largo de la vía del retorno. Debo remarcar que el indicador de velocidad no indicaba nada, sin embargo nos estábamos moviendo muy rápidamente.

…Recibimos un mensaje de radio: “Ahora os dejamos, Almirante, vuestros controles están libres. ¡¡¡Wiedersehen!!! Miramos por un instante los Flugelrads, hasta que desaparecieron en el cielo azul pálido. El avión pareció de improviso capturado por una corriente ascensional. Tomamos inmediatamente el control. No hablamos durante un rato, cada uno de nosotros estaba inmerso en sus propios pensamientos.

hohlsat1…Sobrevolamos nuevamente extensiones de cielo y nieve, a unos 27 minutos del campo base. Enviamos un mensaje de radio, nos contestan. Tenemos condiciones normales… normales. Del campo base expresan alivio por haber establecido nuevamente el contacto.

…Aterrizamos suavemente en el campo base. Tengo una misión que cumplir.

…11 de marzo de 1947. He tenido, apenas, un encuentro de Estado Mayor en el Pentágono. He relatado enteramente mi descubrimiento y el mensaje del Maestro. Todo ha sido debidamente registrado. El Presidente ha sido puesto al corriente. Me retienen algunas horas (exactamente 6 horas y 39 minutos). Soy cuidadosamente interrogado por las Top Security Forces y por un equipo médico. ¡¡¡Es un tormento!!!. Me ponen bajo estrecho control de los medios de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América. Me recuerdan que soy un militar y que, por consiguiente, debo obedecer las ordenes.

…Última anotación: 30 de diciembre de 1956. Estos últimos años transcurridos desde el 1947 hasta hoy, no han sido buenos… He aquí, pues, mi última anotación en este singular diario. Concluyendo, debo afirmar que debidamente he mantenido secreto este argumento como se me ordenó, durante todos estos años. He hecho esto contra todo principio mío de integridad moral. Ahora siento aproximarse la gran noche y este secreto no morirá conmigo, sino como toda verdad, triunfará.

Esta es la única esperanza para el género humano. ¡He visto la verdad y esta ha revigorizado mi espíritu donándome la libertad! He hecho mi deber con relación al monstruoso complejo industrial militar. Ahora la larga noche comienza a aproximarse, pero habrá un epílogo. Como la larga noche del Antártico termina, así el sol brillante de la verdad surgirá de nuevo y aquellos que pertenecen a las tinieblas perecerán a su luz…

Porque yo he visto “Aquella Tierra más allá del Polo, aquel Centro del Gran Desconocido”.

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Aquí termina el sorprendente relato del Almirante Byrd. Mucha gente recuerda todavía las emocionantes declaraciones en la prensa después de las expediciones de Byrd, declarando el descubrimiento de nuevas tierras.

Luego tales declaraciones se desvanecieron rápidamente. Los medios de comunicación dejaron de hablar de Byrd y su tierra de maravillas, y la gente se olvidó de él. ¿Por que sucedió esto? ¿Descubrió realmente Byrd una civilización más avanzada que la nuestra en el interior del planeta?


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